Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad A medida que oscurecÃa, mi visión mental se volvÃa más y más aguda, permitiendo que en mi cabeza penetrasen muchas más cosas de las que estoy apuntando aquÃ. Los Poderes de la Oscuridad[350] se han unido contra mÃ, no sé con qué propósito, pero conozco y puedo ver el peligro. Tengo la impresión de oÃr a alguien que susurra en mi oÃdo… Sé que ella no está muy lejos… brazos pálidos, labios encantadores. «Cuando me haya ido, podrás tenerlo», habÃa dicho el conde, ¿o habÃa sido solo un sueño?
¡No, no venderé mi alma! No escucho estas falsas voces… Quiero ser un hombre[351].
Si alguna vez lees estás lÃneas, Wilma, entonces sabrás que estoy muerto, y que siempre te he amado y te he sido fiel.
He decidido qué voy a hacer. He rasgado mis sábanas y he trenzado una cuerda con ellas, que espero que pueda soportar mi peso. Con ella pretendo descolgarme por la ventana en cuanto amanezca, e intentaré asà alcanzar la cornisa. Es arriesgado, pero puede funcionar. Si fallo, nada peor que la muerte puede ocurrirme.
Comienza a clarear, está amaneciendo.
He atado las sábanas. Estoy preparado.
Asà pues, me despido, mi querida Wilma. Por favor, perdóname por todo lo que pueda haberte hecho, y ten por seguro que jamás he amado a nadie aparte de ti.