Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad El barco cruzó el estrecho de Gibraltar y durante unos días las estrellas se mostraron compasivas, pero entonces desapareció otro marinero durante su turno de guardia.
Al día siguiente el navío se adentró en el canal de la Mancha y otros dos miembros de la tripulación desaparecieron.
Una noche el capitán se despertó a causa de un ruido horrendo. Corrió al puente y encontró allí al timonel, que también había escuchado el ruido. El vigía había desaparecido.
La noche siguiente el barco penetró en el mar del Norte, y allí desapareció un hombre más. El capitán llamó al timonel, que subió al puente con la palidez del terror en su rostro.
—El Diablo en persona está a bordo —susurró el timonel—. Lo he visto: es alto y muy delgado[360], pálido como un cadáver pero con los ojos muy oscuros. Estaba contemplando el mar. Me acerqué a él furtivamente por detrás y traté de clavarle un cuchillo, pero su cuerpo no era más que aire.
El timonel añadió que no se rendiría hasta que volviera a encontrarlo, y bajó a la bodega con su candil y sus armas para examinar la carga.
De repente el capitán oyó un sonido terrible que procedía de abajo y vio al timonel de nuevo, con la cara desfigurada por el miedo.