Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad Empezaron a escribirse cada día. Al principio, él solo era capaz de escribir frases incoherentes; no podía recordar nada de lo que le había pasado. Cuando se le preguntaba algo, su respuesta era siempre la misma: «No recuerdo, todo olvidado».
Por fin, Wilma acudió a visitarlo junto a la monja.
Empezó a saludarlo en inglés, pero al verle soltó un chillido y se desmayó. ¡Acababa de reconocer a su amado Thomas Harker! Él, que también la reconoció a ella, se alteró igualmente y acabó por perder el conocimiento como le había sucedido a ella. En cuanto recuperó la conciencia, la llamó dando grandes voces:
—Wilma, ¿dónde estás? ¡Te he visto, pero ahora han vuelto a apartarte de mí!
Wilma se dio cuenta de que Thomas, pese a encontrarse muy débil, podía pensar con claridad. De forma gradual, fue recobrando la memoria: es decir, podía recordar todo cuanto había hecho antes de emprender su viaje, pero un inmenso vacío continuaba cubriendo sus experiencias tras haber partido de Inglaterra.
Wilma informó de las buenas noticias al jefe de Harker, y unos días más tarde Hawkins llegó al convento junto con Barrington.