Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad No resulta sorprendente que el doctor, pese a ser conocido por su serenidad y el control de sí mismo, reacio a la frivolidad, quedase tan impactado por aquella mujer que llegó a perder la compostura[402]. Nunca antes había visto a una mujer de tal belleza, extraña e indescriptible. A Seward le pareció que era diferente de cualquier otra mujer, como si procediera de otro mundo. Era alta y poseía una buena figura, grácil y radiante. Tenía el cabello negro y muy tupido, y sus ojos eran inusualmente grandes y profundos, con pestañas muy largas y negras.
Pero a pesar de su exquisita belleza, el doctor sintió una punzada de alarma al verla, como si hubiera posado sus ojos sobre una maravilla de la naturaleza que pudiera acabar resultando peligrosa.
Después de saludarlo, la condesa regresó al diván. Hablaba francés con cierto acento extranjero.