Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad Seward le hizo algunas preguntas acerca de su estado de salud, y ella respondió con cierto aire despreocupado. El doctor se enteró de que sufría desvanecimientos[403] e insomnio, arritmia cardíaca y episodios de convulsiones. La mujer le contó que recientemente se había recuperado de uno de esos ataques y que desde entonces le costaba conciliar el sueño, por lo que le gustaría ser hipnotizada. El doctor Seward conocía muy bien esa técnica, aunque muy pocas veces la ponía en práctica. En esta ocasión, sin embargo, se dejó persuadir, pero le resultó más complicado de lo habitual conseguir que la paciente entrase en trance. De hecho, no lo logró hasta que tomó la mano de la condesa entre las suyas. Entonces le dio una instrucción: cuando se fuese a la cama, se quedaría profundamente dormida, sin que su sueño se viera interrumpido durante la noche, y despertaría por la mañana sintiéndose descansada y revitalizada. Tras lo cual, la sacó del trance y la mujer se mostró muy agradecida por su ayuda, y le pidió que volviera a tratarla pronto.
El tratamiento hipnótico causó un extraño efecto en el propio doctor. Al día siguiente se sintió cansado, y no pudo apartar de su cabeza a la condesa y lo que había ocurrido entre ellos en Carfax.
Cuando atardecía, fue a visitarla y un criado lo llevó al dormitorio de la condesa.