Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad El príncipe Koromezzo le saludó y le dio la bienvenida en cuanto le vio entrar. Le llevó ante la condesa, que estaba sentada en un rincón, rodeada por un grupo de damas y caballeros. Ella, al igual que el resto de las mujeres, llevaba un vestido glamuroso; todas llevaban los brazos y el cuello desnudos, pero adornados con brillantes joyas. El doctor se fijó especialmente en el collar de la condesa. Tenía un corazón de diamantes relucientes, con un gran rubí en el centro.
La condesa saludó al doctor con una ligera inclinación de cabeza, y en ese momento la joven dama que había llegado a Carfax unos minutos antes que él entró en la sala acompañada por dos caballeros. La condesa la saludó y la presentó al doctor Seward como Madame Saint Amand. Poco después, todo el mundo se puso en pie cuando un hombre alto de aspecto impresionante hizo su entrada. Resultaba obvio que era el anfitrión, pues todos le dedicaron visibles muestras de respeto y se hicieron a un lado para dejarle pasar[409].