Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad Intercambió unas pocas palabras con dos de los hombres presentes y avanzó luego hacia la condesa. Ella había parecido hasta entonces una especie de reina, pero cuando el recién llegado se aproximó la expresión de su cara cambió y se hizo evidente que estaba por completo bajo su poder. Mantuvieron una breve conversación en una lengua extranjera antes de que el caballero se girase hacia el doctor para agradecerle sus servicios de parte de la condesa. Dijo que había leído el tratado de Seward sobre alucinaciones e ilusiones ópticas, que se había publicado en un diario médico, y que el trabajo le había parecido de gran interés, pues él mismo realizaba personalmente experimentos de ese tipo. Deseaba realizar alguno esa noche, y esperaba que el doctor, con su agudeza científica, lo supervisara.
Entonces tomó a la condesa de la mano y se la llevó por un pasillo que se abría tras una cortina. Uno de los presentes en la sala se volvió hacia el doctor. Era un hombre fornido, de baja estatura[410] y tez morena, con ojos negros y hundidos, y empezó a hablar con él sobre el programa previsto para la velada.