Poemas de amor
Poemas de amor Enemigos mÃos, si existÃs, he aquà mi corazón entregado. Venid a herirme. Y Me encontraréis humilde y agradecida: besaré vuestros dedos; acariciaré los ojos que me miraron con odio; diré las palabras más dulces que jamás hayáis oÃdo.
V
En este crepúsculo de primavera yo volarÃa, sÃ, yo volarÃa. Y Si no fuera que el corazón henchido, cargado, dolorido, enorme, llena mi pecho, dificulta mis movimientos, entorpece mi cuerpo y me mantiene adherida a la tierra donde tú vives, ¡oh mÃo!
VI
Por sobre todas las cosas amo tu alma. A través del velo de tu carne la veo brillar en la obscuridad: me envuelve, me transforma, me satura, me hechiza. Y Entonces hablo para sentir que existo, porque si no hablara mi lengua se paralizarÃa, mi corazón dejarÃa de latir, toda yo me secarÃa deslumbrada.
VII
Cada vez que te dejo retengo en mis ojos el resplandor de tu última mirada. Y Y, entonces, corro a encerrarme, apago las luces, evito todo ruido para que nada me robe un átomo de la substancia etérea de tu mirada, su infinita dulzura, su lÃmpida timidez, su fino arrobamiento. Y Toda la noche, con la yema rosada de los dedos, acaricio los ojos que te miraron.
VIII