La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Está un poco más adelante —dijo Sam, guiñando el ojo que estaba en el lado de su cabeza donde se hallaba Andy; y añadió muy serio—, pero he estudiado el asunto y estoy seguro de que no deberÃamos ir por ahÃ. Nunca lo he recorrido. Es muy solitario y podrÃamos perdemos; Dios sabe dónde acabarÃamos.
—No obstante —dijo Haley—, iré por ahÃ.
—Ahora que lo pienso, creo que he oÃdo decir que ese camino está todo vallado a la altura del arroyo, ¿no es asÃ, Andy?
Andy no estaba seguro; sólo «habÃa oÃdo hablar» de ese camino, pero nunca lo habÃa pisado. En resumen, su respuesta fue estrictamente evasiva.
Haley, acostumbrado a sopesar las probabilidades entre mentiras de mayor o menor magnitud, creyó que el balance caÃa a favor de la carretera de tierra ya nombrada. Le pareció percibir que Sam lo habÃa mencionado involuntariamente en primer lugar, y achacó los intentos desesperados de éste de disuadirle de usarla a que habÃa recapacitado posteriormente por no querer comprometer a Liza.
Entonces, cuando Sam señaló el camino, Haley se precipitó por él, seguido de Sam y Andy.