La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom El honrado John van Trompe había sido un importante terrateniente y propietario de esclavos del estado de Kentucky. Como «de oso no tenía más que el pellejo» y la naturaleza le había dotado de un gran corazón honrado y justo, en armonía con su complexión, estuvo años viendo con una inquietud reprimida el funcionamiento de un sistema tan pernicioso para el opresor como para el oprimido. Por fin, un día el corazón de John se hinchó demasiado para soportar sus ligaduras; entonces sacó la cartera y se fue a Ohio, donde compró un campo de buena tierra fértil, preparó los papeles de libertad para toda su gente —hombres, mujeres y niños—, los metió a todos en carretas y los llevó allí a vivir. Después el honrado John se fue otra vez río arriba y se instaló en una cómoda granja retirada para disfrutar de su conciencia y sus reflexiones.
—¿Es usted el hombre que acogerá a una pobre mujer y a su hijo que huyen de cazadores de esclavos? —preguntó explícitamente el senador.
—Creo que soy yo —dijo el honrado John, con bastante énfasis.
—Ya me parecía —dijo el senador.