La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom Las exclamaciones apasionadas de la mujer atrajeron a una multitud de personas, que se reunieron a su alrededor y el tratante les explicó brevemente el motivo del altercado.
—Me dijo que me mandaba a Louisville para trabajar de cocinera en la misma taberna donde trabaja mi marido, eso es lo que me dijo mi amo en persona, y no me puedo creer que me mintiera —dijo la mujer.
—Pero te ha vendido, pobre mujer, de eso no hay duda —dijo un hombre con aspecto de bondadoso tras examinar los papeles—; lo ha hecho, desde luego.
—Entonces no sirve de nada hablar —dijo la mujer, tranquilizándose de repente; y, cogiendo más fuerte a su hijo en los brazos, se sentó en su baúl, les volvió la espalda y se puso a mirar el rÃo con apatÃa.
—Se lo va a tomar con calma, después de todo —dijo el tratante—. ¡La muchacha tiene coraje!