La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom El círculo más elevado de entre ellos —es decir, Adolph, Jane y Rosa— coincidieron en decir que no era ninguna dama, pues las damas no trajinaban como lo hacía ella; que no tenía ningún aire, y que les sorprendía que fuera pariente de los St. Clare. Incluso Marie declaró que era de lo más fatigoso ver a la prima Ophelia siempre tan atareada. Y, de hecho, la laboriosidad de la señorita Ophelia era tan incesante que de alguna forma merecía tal queja. Cosía y zurcía, de la mañana hasta la noche, con la energía de alguien que se ve obligado por alguna urgencia apremiante; y luego, cuando caía la noche y guardaba la labor, con un gesto sacaba la consabida calceta y allí estaba de nuevo, teje que te teje. Verla era realmente agotador.