La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —¡Diablos! —dijo Chloe, con acento de sorpresa y alegrÃa—; ¿Y cuánto tiempo tardaré en sacar bastante, ama?
—Unos cuatro o cinco años, Chloe; pero tú no tienes que juntarlo todo; yo añadiré algo.
—No consiento que el ama se ponga a dar clases o algo asÃ. El amo tiene razón en eso. No estarÃa nada bien. Espero que nadie de nuestra familia tenga que hacer eso, mientras a mà me queden manos.
—No te preocupes, Chloe; yo cuidaré del honor de la familia —dijo la señora Shelby con una sonrisa—. ¿Pero cuándo piensas marcharte?
—Bien, pues, no pensaba nada; sólo que Sam va a ir rÃo abajo con algunos potros y dijo que yo podÃa ir con él; asà que he juntado unas cuantas cosas. Si al ama le parece bien, iré con Sam mañana por la mañana, si el ama me prepara un salvoconducto y me escribe una recomendación.
—Bien, Chloe, lo haré, si el señor Shelby no pone pegas. Debo hablar con él.
La señora Shelby subió la escalera y la tÃa Chloe se fue encantada a su cabaña para hacer los preparativos.