La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —PreferirÃa estar en el Cielo. Sólo por mis amigos estarÃa dispuesta a vivir. Hay muchas cosas aquà que me entristecen y me parecen terribles; prefiero estar allÃ, pero no quiero dejarte, ¡me rompe el corazón!
—¿Qué es lo que te entristece y te parece terrible, Eva?
—Oh, las cosas que se hacen una y otra vez, todo el tiempo. Me siento entristecida por nuestra pobre gente; me quieren mucho y todos son buenos y amables conmigo. ¡Quisiera, papá, que todos estuvieran libres!
—Vaya, Eva, ¿no crees que están bastante bien ahora?
—Ay, papá, si te pasara algo a ti, ¿qué serÃa de ellos? Hay pocos hombres como tú, papá. El tÃo Alfred no es como tú y tampoco mamá; y ¡piensa en los amos de la pobre Prue! ¡Qué cosas más horribles hacen, y pueden hacer estas personas! —y Eva se estremeció.
—¡Mi querida niña, eres demasiado sensible! Siento haber permitido que oyeras esas historias.