La Cabaña del tío Tom

La Cabaña del tío Tom

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Pobres criaturas! —dijo, y una expresión de amarga autocensura cruzó su semblante. Adolph se negaba absolutamente a marcharse. El terror le había privado de toda su presencia de ánimo; se lanzó al suelo y nadie podía persuadirle de que se levantara. Los demás cedieron antes las amonestaciones urgentes de la señorita Ophelia de que la salud de su amo dependía de su silencio y obediencia.

St. Clare pudo hablar poco; yacía con los ojos cerrados, pero era evidente que luchaba con amargos pensamientos. Después de un rato, puso su mano sobre la de Tom, que estaba arrodillado a su lado, y dijo:

—¡Tom, pobre hombre!

—¿Qué, amo? preguntó Tom vivamente.

—¡Me muero! —dijo St. Clare, apretándole la mano—. ¡Reza!

—Si quiere que venga un clérigo… —dijo el médico.

St. Clare negó enseguida con la cabeza y volvió a decir a Tom con mayor insistencia:

—¡Reza!

Y Tom rezó con toda su mente y todas sus fuerzas por el alma que se iba, el alma que parecía mirar tan fija y tristemente desde aquellos grandes ojos melancólicos y azules. Las oraciones se rezaron entre fuertes lamentos y lágrimas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker