La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Los desamparados
Nos enteramos a menudo de la aflicción de los sirvientes negros a la muerte de un amo bondadoso; y con razón, porque no hay criatura sobre la Tierra del Señor más absolutamente desvalida que un esclavo en estas circunstancias.
Un niño que pierde a su padre aún puede contar con la protección de los amigos y de la ley; es alguien y puede hacer algo, tiene derechos reconocidos y una posición; el esclavo no tiene nada. La ley lo considera en todos los aspectos tan privado de derechos como un paquete de mercancía. El único reconocimiento posible de los anhelos y necesidades de un ser humano e inmortal que se le concede es a través de la voluntad soberana e irresponsable de su amo; y cuando desaparece ese amo, no le queda nada.
Pocos son los hombres que sepan utilizar humanitaria y generosamente un poder totalmente irresponsable. Todo el mundo sabe esto, y el esclavo mejor que nadie, por lo que éste sabe que tiene diez posibilidades de que le toque un amo abusivo y tirano y una de que le toque uno considerado y bueno. Por eso el duelo por la pérdida de un amo bondadoso es, con razón, largo e intenso.