La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom Dos dÃas más tarde, el abogado de la firma cristiana B. & Co., de Nueva York, les envÃa su dinero. En el dorso del documento que han conseguido de esta forma, que escriban las palabras del gran Tesorero al que tendrán que rendir cuentas en el futuro: Cuando —como vengador de sangre— se acuerde de ellos, no se olvida de los clamores de los oprimidos[50].