La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Emmeline y Cassy
Cassy entró en la habitación y encontró a Emmeline sentada, pálida de miedo, en el rincón más apartado. Cuando entró, la muchacha se sobresalto con nerviosismo; pero, al ver quién era, se abalanzó sobre ella y la cogió del brazo, diciendo:
—Oh, Cassy, eres tú. ¡Me alegro tanto de que hayas venido! Tenía miedo de que fuese… ¡Ay, no sabes qué ruidos más horribles ha habido toda la noche allí abajo!
—Ya puedo saberlo —dijo Cassy secamente—. Lo he oído bastantes veces.
—Oh, Cassy, dime, ¿no podremos escaparnos de este lugar? ¡No me importa adónde… a los pantanos entre serpientes, a cualquier sitio! ¿No podemos escapamos a algún sitio lejos de aquí?
—A ninguno excepto a nuestras tumbas —dijo Cassy.
—¿Lo has intentado alguna vez?
—He visto intentarlo bastantes veces, y he visto cómo acaba —dijo Cassy.
—Yo estaría dispuesta a vivir en los pantanos y roer la corteza de los árboles. ¡No me dan miedo las serpientes! ¡Prefiero tener a una serpiente cerca que a él! —dijo Emmeline con vehemencia.