La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom «Era algo así como volver de la muerte a la vida;
de las mortajas de la tumba a los mantos del cielo;
del dominio del pecado y de las luchas de la pasión,
a la libertad pura de un alma llena de gracia;
donde se rasgan las ligaduras de la muerte y el infierno,
y el mortal se inviste de inmortalidad,
cuando la mano de la Misericordia gira la llave,
y su voz dice: “Regocíjate, que tu alma está libre”».
La señora Smyth llevó al pequeño grupo a la casa hospitalaria de un buen misionero, que la caridad cristiana ha colocado aquí como pastor para guiar a los desterrados y a los errantes, que vienen constantemente a encontrar asilo en esta orilla.