La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom ¿Quién puede hablar de la felicidad de ese primer dÃa de libertad? ¿No es el sentido de la libertad más hermoso y más elevado que los otros cinco? ¡Moverse, hablar, respirar… entrar y salir sin vigilancia, libres de peligro! ¿Quién puede hablar de la felicidad del descanso que emana de la almohada del hombre libre, que duerme bajo leyes que le garantizan los derechos que Dios ha dispensado a los hombres? ¡Qué bello y precioso para aquella madre el rostro de su hijo dormido, más apreciado aún por el recuerdo de los mil peligros pasados! ¡Qué imposible dormir, con la posesión exuberante de semejante felicidad! Y sin embargo, estos dos seres no tenÃan ni un acre de tierra, ni un techo para cubrirse; lo habÃan gastado todo, hasta el último dólar. No poseÃan más que los pájaros del aire o las flores del campo; sin embargo, la felicidad no les permitÃa dormir. «Oh, vosotros que quitáis la libertad a los hombres, ¿con qué palabras respondéis por ello ante Dios?».