La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom La victoria
Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria[56].
En el fatigoso camino de la vida, ¿no hemos pensado muchos de nosotros en algún momento que era mucho más fácil morir que vivir?
El mártir, incluso cuando se enfrenta a una muerte de angustia y horror corporales, encuentra en el mismo terror de su destino un fuerte estimulante y tónico. Hay una gran emoción, una excitación y un fervor que le ayudan a soportar cualquier crisis de sufrimiento que significa el inicio de la gloria y el descanso eternos.
Pero vivir, seguir adelante, día tras día, en amarga servidumbre vejatoria y vil, con cada nervio abatido y deprimido, cada sentimiento paulatinamente ahogado, este largo y agotador martirio del corazón, esta lenta sangría diaria de la vida interior, gota a gota, hora tras hora: ésta es la verdadera ordalía de lo que es un hombre o una mujer.