La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —No importa lo que yo crea —dijo Cassy hoscamente.
—Los compañeros intentaban asustarme con sus historias cuando estaba embarcado —dijo Legree—. Nunca han podido conmigo en ese sentido. Soy demasiado duro para esas tonterÃas, puedes creértelo.
Cassy siguió mirándolo intensamente desde las sombras del rincón. TenÃa esa extraña luz en los ojos que siempre llenaba a Legree de nerviosismo.
—Esos ruidos no eran más que ratas y el viento —dijo Legree—. Las ratas pueden armar un tremendo escándalo. A veces las oÃa en la bodega del barco; y el viento… ¡por el amor de Dios!, puedes imaginar cualquier cosa con el viento.
Cassy sabÃa que Legree estaba inquieto bajo su mirada, por lo tanto, no le contestó, sino que siguió fijándola en él con esa expresión extraña y sobrenatural en su rostro.
—Vamos, habla, mujer, ¿no estás de acuerdo? —preguntó Legree.
—¿Las ratas son capaces de bajar la escalera y pasar por la entrada y abrir una puerta cerrada con llave y con una silla apoyada contra ella —preguntó Cassy— y acercarse andando, andando hasta la cama y extender la mano, as�