La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Quiero que nos vean —dijo Cassy serenamente—. ¿No te das cuenta de que tienen que perseguirnos, pase lo que pase? La manera de hacerlo es la siguiente. Saldremos sigilosamente por la puerta de atrás e iremos corriendo hasta los barracones. Seguro que Sambo y Quimbo nos verán. Nos perseguirán y nos meteremos en el pantano; entonces no pueden seguirnos más sin ir a avisar y sacar los perros y todo eso; y, mientras ellos dan tumbos y tropiezan uno con el otro, como hacen siempre, tú y yo nos deslizaremos hacia el riachuelo que hay detrás de la casa y lo vadearemos hasta llegar a la puerta de atrás. Eso confundirá a los perros, pues el rastro se perderá en el agua. Todos saldrán corriendo de la casa a buscarnos y nosotras nos meteremos por la puerta de atrás y subiremos a la buhardilla, donde he preparado una buena cama en una de las cajas grandes. Tendremos que quedarnos bastante tiempo en la buhardilla porque te aseguro que va a remover el cielo y la tierra para buscarnos. Juntará algunos capataces de las otras plantaciones y organizará una gran caza; cubrirán cada pulgada de terreno en ese pantano. Alardea de que nunca se le ha escapado nadie. Asà que dejemos que cace todo el tiempo que quiera.
—¡Cassy, qué bien lo has planeado! —dijo Emmeline—. ¿Quién sino tú lo hubiera podido planear?
No habÃa ni placer ni exultación en los ojos de Cassy; sólo una desesperada firmeza.