La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Sólo es la vuelta de los cazadores —dijo Cassy serenamente—; no temas. Mira por este agujero. ¿No los ves a todos allá abajo? Simon tiene que darse por vencido, por esta noche. Mira cuánto barro tiene su caballo, por las vueltas que ha dado en el pantano; los perros también vienen con las orejas gachas. Ah, buen señor, tendrá usted que repetir la correrÃa una y otra vez. ¡La presa no está allÃ!
—¡Ay, no digas ni una palabra! —dijo Emmeline—, ¿y si te oyen?
—Si oyen algo, tendrán mucho cuidado de mantenerse alejados —dijo Cassy—. No hay peligro; podemos hacer todo el ruido que queramos, que sólo aumentará el efecto.
Por fin el silencio de la medianoche cayó sobre la casa. Legree, maldiciendo su mala suerte y jurando vengarse de forma terrible al dÃa siguiente, se fue a la cama.