La Cabaña del tĂo Tom
La Cabaña del tĂo Tom —Ya está —dijo Cassy, al fijar la lámpara a un pequeño gancho, que habĂa colocado en un costado de la caja para ese fin—; Ă©ste va a ser nuestro hogar de momento. ÂżQuĂ© te parece?
—¿Estás segura de que no vendrán a registrar la buhardilla?
—Me gustarĂa ver a Simon Legree hacerlo —dijo Cassy—. Desde luego que no; se cuidará mucho de acercarse. En cuanto a los criados, preferirĂan que les pegaran un tiro antes de dejarse ver por aquĂ.
Algo tranquilizada, Emmeline se recostĂł en la almohada. —¿QuĂ© pretendĂas, Cassy, diciendo que me ibas a matar? —preguntĂł con sencillez.
—PretendĂa evitar que te desmayaras —dijo Cassy— y lo conseguĂ. Y te digo ahora, Emmeline, que debes hacerte a la idea de que no te desmayarás, pase lo que pase; no hace ninguna falta. Si yo no lo hubiera evitado, ese desgraciado podrĂa tenerte en las manos ahora.
Emmeline se estremeciĂł.
Las dos mujeres permanecieron algĂşn tiempo en silencio. Cassy se entretenĂa con un libro en francĂ©s; Emmeline, vencida por el sueño, se quedĂł dormitando durante un rato. La despertaron fuertes gritos y chillidos, el chacoloteo de los caballos y los aullidos de los perros. Se levantĂł sobresaltada, con un ligero chillido.