La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Las palabras estimularon al espíritu débil y decaído. Salieron a borbotones unas cuantas frases enérgicas sobre aquel Ser Maravilloso: sobre su vida, su muerte, su omnipresencia y su poder de salvación.
Lloraron los dos hombres salvajes.
—¿Por qué no he oído esto antes? —preguntó Sambo—. ¡Pero lo creo! ¡No puedo remediarlo! ¡Señor Jesús, ten piedad de nosotros!
—¡Pobres criaturas! —dijo Tom—. Estaría dispuesto a soportarlo todo de nuevo si sirviera para llevaros a Cristo. ¡Oh, Señor, dame estas dos almas, te lo ruego!
Esa plegaria fue escuchada.