La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom El joven amo
Dos días más tarde, un joven condujo una vagoneta hasta el final de la avenida de árboles del paraíso, donde dejó las riendas apresuradamente sobre el cuello del caballo y preguntó por el dueño de la propiedad. Era George Shelby y para saber cómo ha llegado hasta aquí, debemos retroceder en nuestra historia.
La carta de la señorita Ophelia a la señora Shelby se había quedado retenida, por un desafortunado accidente, durante un mes o dos en una remota estafeta de correos antes de llegar a su destino; y, por supuesto, antes de que llegara, Tom ya se había perdido de vista entre los lejanos pantanos del río Rojo.