La Cabaña del tío Tom

La Cabaña del tío Tom

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, porque ya lo creo que le gusta renegar —dijo Mandy, la de los rizos—. Lo oí ayer en la cena. Lo oí todo entonces, pues me metí en el armario donde guarda el ama las jarras grandes y oí cada palabra —y Mandy, que en su vida había pensado en lo que significaba cada palabra que oía más que si fuera un gato negro, adoptó un aire de sabiduría superior y se pavoneaba por ahí, olvidando añadir que, aunque se encontraba realmente enroscada entre las jarras a la hora mencionada, estuvo profundamente dormida todo el tiempo.

Cuando por fin apareció Haley con sus botas y sus espuelas, le llovieron las malas noticias de todas partes. No decepcionó a los bribonzuelos del porche, que esperaban oírlo «renegar», al hacerlo con una fluidez y un calor que deleitaron a todos sobremanera, mientras saltaban de un lado a otro fuera del alcance de su fusta; y, todos gritando, se desplomaron en un revoltijo de risotadas sobre el marchito césped de debajo del porche, donde patalearon y dieron voces hasta hartarse.

—¡Si pudiera coger a esos pequeños diablos! —murmuró Haley entre dientes.

—¡Pero no nos puede coger! —dijo Andy con un aspaviento de triunfo, dirigiendo una sarta de muecas indescriptibles a la espalda del desgraciado tratante, fuera ya del alcance de sus oídos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker