La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom El aire y los modales de Cassy, su porte y su patente familiaridad con el dinero evitaron que despertase sospechas en el hotel. Las personas nunca cuestionan demasiado a los que cumplen con el cometido principal de pagar bien, algo que Cassy había tenido en cuenta a la hora de proveerse de dinero.
Al filo de la tarde se oyó acercarse un barco, y George Shelby ayudó a Cassy a subir a bordo con la cortesía innata de todos los habitantes de Kentucky, y se esforzó en procurarle un buen camarote.
Cassy se quedó en su camarote en la cama, pretextando una enfermedad, durante todo el tiempo que pasaron en el río Rojo. Su criada la atendía con una dedicación servicial.
Cuando llegaron al río Misisipí, George, que se había enterado de que la dama desconocida se dirigía al norte como él, le propuso pedirle un camarote en el mismo barco, compadeciéndose amablemente de su mala salud y deseoso de hacer lo que pudiera por ayudarla.
Miremos, por lo tanto, a todos los miembros del grupo trasladados sanos y salvos al barco de vapor Cincinnati, dirigiéndose río arriba a toda velocidad.
La salud de Cassy estaba mucho mejor. Se sentaba en cubierta, acudía al comedor y se comentaba en el barco que había debido de ser muy guapa de joven.