Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XII. Pero cuando se enteró que Antonio, después de huir, había sido acogido por M. Lépido y que los restantes generales y ejércitos se pasaban a su bando, abandonó sin la menor vacilación la causa de los optimates, pretextando para su cambio de postura haber sido censurado sin razón por las palabras y los hechos de algunos senadores; aducía que unos le habían acusado de ser un crío y, otros, de que exigía ser adulado y ensalzado; y todo ello para no tener que recompensarle a él ni a sus veteranos con favores similares a los recibidos. Y para demostrar más palpablemente su arrepentimiento por su primera actitud, después de multarlos con una gran suma, desterró de la ciudad a los habitantes de Nursia para que no pudieran pedir prestado el importe de la multa; y todo esto porque, en el monumento erigido con fondos públicos en honor de los ciudadanos caídos en la batalla de Módena, habían añadido la inscripción «muertos en defensa de la libertad».