Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LXXXI. Durante toda su vida sufrió algunas enfermedades graves y peligrosas. Especialmente, después de someter Cantabria, verdaderamente desesperado por unas secreciones provocadas por una afección hepática, se vio obligado a intentar un tratamiento curativo peligroso y opuesto al anterior, ya que al no experimentar mejoría con las cataplasmas calientes, por prescripción de Antonio Musa se vio forzado a curarse con cataplasmas frías. Padecía también algunas dolencias que se repetían cada año en una época determinada; y, en efecto, cuando llegaba su aniversario, la mayor parte de las veces se sentía enfermo. También al inicio de la primavera se veía afectado por una inflamación intestinal y, por catarros, en la época de las tormentas australes. Por todo ello, con su deteriorado organismo, no soportaba bien ni el frío intenso ni el calor excesivo.