Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XVI. Por otra parte, se manifestó tercamente partidario y defensor del tribuno de la plebe Cecilio Metelo que, a pesar del veto interpuesto por sus colegas, presentaba unas leyes sumamente subversivas, hasta que ambos, por decreto del Senado, fueron destituidos de sus cargos de la administración pública. No obstante, sin amilanarse por ello, continuó ejerciendo sus funciones de magistrado e impartiendo justicia, pero cuando descubrió que estaban prestos para impedírselo a la fuerza y por las armas, despedidos los lictores[16] y quitándose la toga pretexta[17], marchó de incógnito a refugiarse en su casa, dispuesto a permanecer inactivo, tal y como aconsejaba la situación del momento. Sin embargo, dos días después, contuvo a una muchedumbre concentrada espontánea y libremente ante su casa, que le prometía tumultuosamente su apoyo para reivindicar su magistratura. Ante esta actuación que nadie se esperaba, el Senado, que se había reunido precipitadamente a causa de ese mismo alboroto, le dio las gracias por medio de sus próceres, y, tras invitarle a presentarse en la Curia y alabarlo en los más elogiosos términos, se le restituyó el cargo con todos los honores después de derogar el último decreto.