Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XVII. Volvió de nuevo a encontrarse en situación muy crítica cuando ante el cuestor Novio Nigro fue señalado y acusado por Lucio Vetio de ser uno de los cómplices de Catilina; lo mismo hizo ante el Senado Quinto Curión, a quien, por ser el primero que había desvelado los planes de los conjurados, se había recompensado públicamente. Afirmaba Curión que lo sabía por el propio Catilina. Vetio prometía, incluso, presentar un escrito autógrafo de César entregado a Catilina. César, por su parte, considerando que de ningún modo debía tolerar tales infundios, tras solicitar el testimonio de Cicerón, y al poner éste de manifiesto que César le había aportado espontáneamente ciertos detalles de la conspiración, consiguió que no se entregara a Curión la prometida recompensa. En cuanto a Vetio, después de embargarle sus bienes y de que destrozaran sus enseres, apaleado y casi linchado ante la tribuna durante la asamblea, lo arrojó a la cárcel. Lo mismo hizo con el cuestor Novio por haber permitido que un magistrado de mayor autoridad que la suya fuese acusado en su presencia.