Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares IX. Su primer servicio de armas lo hizo como tribuno militar en la campaña contra los cántabros. Condujo luego el ejército a Oriente y restituyó a Tigranes el reino de Armenia, imponiéndole ante su tribunal la diadema real. Recobró también las enseñas que los partos habían arrebatado a Marco Craso[23]. Después de esto, gobernó durante casi un año la Galia Cabelluda[24], agitada por las incursiones de los bárbaros y las desavenencias de sus príncipes. A continuación dirigió las guerras contra los recios y los vindélicos; después, la guerra de Panonia y, finalmente, la de Germania. En la guerra de Recia y del Vindélico sometió a los pueblos alpinos; en la de Panonia, a los breucos[25] y dálmatas y, en la de Germania, hizo pasar a la Galia a cuarenta mil prisioneros y los ubicó junto a la orilla del Rin en los asentamientos que él les asignó. Por estas victorias entró triunfalmente en Roma dos veces: una vez, a pie, con los honores de la ovación, y otra, en carro, habiendo sido previamente investido —según creen algunos— con los atributos honoríficos propios del triunfo, en una nueva forma de celebración triunfal que nunca antes se había concedido a nadie. Asumió las magistraturas siendo más joven de lo prescrito y ejerció, casi sin interrupción, la cuestura, la pretura y el consulado. Luego, tras un intervalo de tiempo, fue nuevamente cónsul y recibió la potestad tribunicia por un período de cinco años.