Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XL. Después de recorrer la Campania y de consagrar el Capitolio en Capua y un templo en honor de Augusto en Nola —lo que, según decÃa, habÃa sido el motivo de su viaje—, se trasladó[57] a Capri, isla por la que sentÃa especial predilección, pues se accedÃa a ella por una única y pequeña playa, quedando rodeado todo el resto de la isla por altÃsimos acantilados de roca y un mar muy profundo. Pero, al haber sido reclamada enseguida su presencia por las insistentes súplicas de la multitud debido al desastre de Fidenas[58], donde, al haberse derrumbado el anfiteatro durante unos juegos de gladiadores, habÃan perecido más de veinte mil espectadores, regresó de nuevo al continente y concedió a todos autorización para hablar con él, con tanto mayor motivo cuanto que, al abandonar Roma, habÃa dado órdenes de que nadie le importunara y, durante todo el trayecto, habÃa alejado a los que salÃan a su encuentro.