Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XII. No mucho después se casó con Junia Claudila, hija de Marco Silano, personaje de la más noble prosapia. Nombrado luego augur en sustitución de su hermano Druso, antes de entrar en posesión del cargo fue designado pontífice, en fehaciente testimonio de su amor filial y de su carácter, accediendo, además, poco a poco a la esperanza de suceder a Tiberio, al haber quedado la corte vacía y desprovista de otras alternativas y, por añadidura, haber caído Sejano bajo sospecha en aquellos días y haber sido ejecutado poco tiempo después. Para fortalecer más esta esperanza, al fallecer Junia de parto, consiguió los favores sexuales de Ennia Nevia, esposa de Macrón, quien mandaba entonces las cohortes pretorianas, con la promesa de casarse con ella, si conseguía ser nombrado emperador; y de esta promesa le dio garantías mediante juramento y un documento autógrafo. Después de haberse ganado a Macrón[24] por mediación de ella, hizo, en opinión de algunos, envenenar a Tiberio y, antes incluso de que muriese, ordenó que le quitasen el anillo y, como parecía resistirse a ello, hizo que le asfixiasen con una almohada y lo estranguló con sus propias manos, haciendo crucificar de inmediato a un liberto que había censurado a gritos el sadismo atroz de aquel crimen. Y esta opinión no está muy lejos de la verdad, ya que hay diversos historiadores que afirman que el propio Calígula declaró posteriormente que, si bien no lo había llevado a término, sí que había pensado algunas veces en el parricidio; y aseguran, en efecto, que con mucha frecuencia, haciendo alarde de su amor filial, se jactaba de haberse introducido con un puñal en el dormitorio de Tiberio, mientras éste dormía, con la intención de vengar el asesinato de su madre y de sus hermanos, pero que, movido a compasión, había vuelto a salir, después de arrojar el arma; y que Tiberio, aunque se había apercibido de ello, no se atrevió nunca a remover el asunto ni a tomar represalias.