Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XVIII. Ofreció muchas veces juegos de gladiadores, tanto en el anfiteatro de Tauro como en los Saepta[32], en los que hizo participar a cuadrillas de púgiles de África y de la Campania, los mejores de ambas regiones. No siempre presidió personalmente los espectáculos, sino que en ocasiones confió la tarea de presidirlos a magistrados o amigos. Organizó con asiduidad representaciones teatrales de diversos géneros y en distintos escenarios, una vez incluso por la noche, haciendo encender antorchas por toda la ciudad. Obsequiaba a los espectadores arrojándoles muy diversos regalos y, en una ocasión, repartió a cada uno de ellos cestos con pan y viandas. Durante esta colación, le envió su propia cesta a un caballero romano que, sentado frente a él, devoraba su comida con gran júbilo y voracidad y, por la misma razón, le hizo llegar a un senador el escrito oficial por el que lo nombraba pretor extraordinario. Ofreció también numerosos espectáculos circenses[33], que duraban desde el alba hasta el anochecer, intercalando unas veces una cacería de fieras traídas de África y, otras, los ejercicios hípicos, llamados troyanos[34];organizó, además, algunos juegos especialmente importantes, en los que hizo recubrir la arena del circo de cinabrio y malaquita, y en cuyas carreras únicamente los miembros del orden senatorial podían actuar como aurigas. En alguna ocasión fueron también improvisados, como una vez que se los pidieron desde unos balcones[35] próximos, mientras desde la casa de un tal Gelos observaba las instalaciones del circo.