Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LX. De los siguientes hechos se puede también colegir fácilmente la índole de aquellos tiempos. Cuando se divulgó la noticia del asesinato, no se le dio crédito al principio, pues se sospechaba que el rumor del crimen lo había inventado y propalado el propio Cayo para de esa forma descubrir los sentimientos de la gente con respecto a él. Los conjurados, por su parte, tampoco habían pensado en nadie para que asumiera el Imperio, y el Senado, a su vez, se mostró tan unánime en reafirmar su libertad, que los cónsules lo convocaron por primera vez, no en la Curia —porque se llamaba Julia—, sino en el Capitolio, e incluso algunos senadores, en su turno de palabra, propusieron que se borrara la memoria de los césares y se demolieran los templos erigidos en su honor.