Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LIX. Vivió veintinueve años y fue emperador durante tres años, diez meses y ocho días. Su cadáver fue llevado en secreto a los jardines de Lamia[84], quemado a medias en una pira hecha a toda prisa y recubierto con un poco de césped. Más tarde sus hermanas, a su regreso del exilio, lo desenterraron, lo incineraron y le dieron sepultura. Hay numerosas pruebas de que, antes de que sus hermanas lo hicieran así, los guardianes del jardín eran inquietados por los fantasmas y de que en la casa donde cayó asesinado no pasó ni una sola noche sin que se produjeran hechos terroríficos, hasta que la misma casa fue destruida por un incendio. Junto con él murió también su mujer Cesonia, atravesada por la espada de un centurión, e igualmente su hija, estrellada contra la pared.