Vida de los doce Cesares

Vida de los doce Cesares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

II. Así pues, remontándome un poco más en el tiempo, diré que su tatarabuelo Cneo Domicio, sumamente disgustado con los pontífices durante su tribunado porque habían preferido nombrar a otro, y no a él, para ocupar el lugar de su padre, transfirió de los colegios sacerdotales al pueblo el derecho de reemplazar a los sacerdotes. Además, después de vencer durante su consulado a los alóbroges y a los arvernos, se trasladó a lomos de un elefante a través de la provincia rodeado por multitud de soldados, como si desfilase con toda la parafernalia propia de una celebración triunfal. Refiriéndose a él, el orador Licinio Craso manifestó que «no era de admirar que tuviese la barba de cobre, pues tenía el rostro de hierro y el corazón de plomo». Su hijo, que era pretor, al acabar César su consulado le citó para ser investigado por el Senado, puesto que algunos sostenían que había actuado en contra de los augurios y de las leyes. Luego, siendo cónsul, intentó privar de su general en jefe a los ejércitos de la Galia y, nombrado por su propio partido sucesor de César, fue hecho prisionero en Corfino al inicio de la guerra civil. Puesto en libertad por César, desde allí marchó a Marsella, donde con su llegada levantó los ánimos de sus habitantes, abrumados por el asedio, pero los abandonó de repente y murió finalmente en la batalla de Farsalia. Hombre voluble y de índole cruel, se asustó de tal modo ante la muerte que él mismo había buscado movido por el temor ante la desesperada situación, que, arrepentido de haberse tomado un veneno, lo vomitó y concedió la libertad a su médico porque, demostrando su prudencia y que le conocía bien, había rebajado la toxicidad del veneno. En cambio, cuando Cneo Pompeyo consultó qué hacer con los indecisos y con los neutrales, fue él el único que juzgó que tenían que ser considerados como enemigos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker