Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares V. Entre las disciplinas liberales, prestó especial atención al derecho. Galba estuvo también casado. No obstante, después de la muerte de su esposa Lépida y de los dos hijos habidos de ella, permaneció célibe y ninguna de sus pretendientes pudo engatusarlo, ni siquiera Agripina[14] que, viuda tras la muerte de su marido Domicio y antes incluso de que muriera la esposa de Galba, había intentado seducirlo de todas las formas posibles, hasta tal extremo que, en una reunión de matronas romanas, fue reprendida de mala manera e incluso abofeteada por la madre de Lépida. Mostró siempre una particular deferencia para con Livia Augusta[15], cuyo favor, mientras estuvo viva, le proporcionó una decisiva ayuda y, después de muerta, gracias a su testamento, hubiera debido heredar una gran fortuna. En efecto, entre todos los legados dispuestos por Livia, era el suyo, quinientos millones de sestercios, el más importante, pero como la cantidad estaba expresada en cifras y no escrita con todas las letras, Tiberio redujo el legado a quinientos mil sestercios, y ni siquiera esa cantidad llegó a recibirla.