Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares Con la misma severidad prohibió que se solicitaran permisos temporales. Endureció a veteranos y novatos haciéndoles trabajar sin descanso y, después de someter con rapidez a los bárbaros, que ya habían invadido las Galias, Cayo[20], que estaba entonces allí, felicitó a semejante general y semejante ejército, de forma que, entre las innumerables tropas allí concentradas, procedentes de todas las provincias, no hubo otras que recibieran mayores elogios y distinciones. El propio Galba se distinguió más que ningún otro, pues, tras dirigir portando su escudo unas maniobras militares, corrió también durante veinte mil pasos[21] junto al carruaje del emperador.