Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XIII. Por todo ello, su llegada a Roma no fue demasiado grata, hecho que se puso claramente de manifiesto en el primer espectáculo público, pues al iniciar los actores de una Atelana un conocido verso:
Llegó Onésimo de su granja[32],
todos los espectadores lo completaron a coro y lo repitieron una y otra vez, acompañándolo con mímica.