Vida de los doce Cesares

Vida de los doce Cesares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mi vigor permanece intacto[37].

Un liberto de Patrobio Neroniano se la compró a éstos por cien áureos y la arrojó al mismo lugar donde, por orden de Galba, habían ejecutado a su señor. Por fin, al cabo de un tiempo, el intendente Argivo le dio sepultura, con el resto del cuerpo, en los jardines privados del propio Galba, junto a la vía Aurelia.

XXI. Fue Galba de estatura normal, prematuramente calvo, de ojos azules, nariz aguileña, y con las manos y pies sumamente deformes por la gota, hasta el punto de ser incapaz de soportar el calzado ni de sostener o desarrollar un escrito. También, en su costado derecho, se le había formado una excrecencia carnosa que colgaba tanto que apenas podía sujetarla con una venda.

XXII. Se dice que ingería grandes cantidades de comida; que en invierno solía comer antes incluso de amanecer y que sus cenas eran tan copiosas, que ordenaba a sus esclavos que pasearan por el comedor los restos de comida amontonados en sus manos y los repartieran entre los esclavos que estaban colocados a sus pies. Sexualmente, se sentía más inclinado hacia los hombres, pero sólo si eran muy robustos y maduros. Se contaba que cuando Icelo, uno de sus antiguos amantes, le comunicó en España la muerte de Nerón, fue acogido por Galba no sólo con apasionados besos delante de todos, sino que le rogó que se depilara cuanto antes y se lo llevó a un lugar apartado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker