Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LVII. Era sumamente experto en toda clase de armas y en montar a caballo, y su resistencia física sobrepasaba lo imaginable. Cuando marchaba con sus tropas, iba al frente de ellas, normalmente a pie, algunas veces a caballo, y con la cabeza descubierta ya hiciese sol o lloviera. Realizaba larguísimos itinerarios con increíble rapidez, sin bagaje, en carros de alquiler, recorriendo cien mil pasos cada día[54]; si le detenía un río, lo atravesaba a nado o con la ayuda de odres inflados, de modo que, muy frecuentemente, llegaba antes él que los emisarios que había enviado.