Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LXXVII. Se expresó también públicamente en términos de no menor insolencia. Según escribe Tito Ampio, César afirmaba que «la República no es nada; es sólo un nombre sin cuerpo ni forma»; que «Sila desconocía el abc cuando renunció a la dictadura»; que «la gente debía, en adelante, dirigirse a él con más respeto» y que «lo que él decía tenía valor de ley». Y llegó a tal grado de arrogancia que, al anunciar en cierta ocasión un arúspice que las vísceras de la víctima eran funestas y que ésta no tenía corazón, afirmó César que «en adelante serían de excelente augurio cuando a él le diese la gana, y que no tenía que considerarse un prodigio el que a un animal le faltase el corazón».