Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LXXX. Por este motivo y para no verse obligados a votar a favor de la propuesta, se hubo de adelantar por parte de los conjurados el magnicidio que tenían ya decidido. Así pues, dejaron de lado los anteriores planes, que habían forjado de forma dispersa en grupos de dos o tres personas, y se centraron todos en uno solo, pues tampoco el pueblo estaba contento con la presente situación política, sino que en secreto y también públicamente rechazaba el abuso de poder y pedía insistentemente que alguien les liberase. Se colocó un cartel, dedicado a los extranjeros incorporados al Senado: «¡Por el bien general! ¡Que nadie indique el camino de la Curia a los nuevos senadores!». Y por todas partes se cantaban estos versos:
César lleva a los galos, humillados, en su cortejo triunfal.
César lleva a estos mismos galos a formar parte de la Curia.
Los galos, vencidos, se bajaron las bragas[71];
ahora se han puesto la laticlava.