Los juegos del hambre
Los juegos del hambre Katniss quiere golpearlo, pero en su interior sabe la verdad: ahora no es solo una tributo. Es una historia de amor. Y en los Juegos del Hambre, la historia correcta puede salvarte la vida.
El aerodeslizador se eleva y Katniss siente cómo su cuerpo es atrapado por la gravedad. El interior es aséptico, frÃo. Sin despedidas. Sin segundas oportunidades. Antes de que pueda procesarlo, la dejan en una habitación donde una voz mecánica inicia la cuenta regresiva.
—Sesenta segundos para el inicio de los Juegos del Hambre.
La plataforma la eleva. El sol la ciega. Cuando sus ojos se acostumbran, ve la Cornucopia: un enorme cuerno dorado repleto de armas y provisiones. A su alrededor, los otros tributos aguardan como depredadores encadenados.
—Cinco… cuatro… tres…
Haymitch le dijo que corriera. No por armas, no por comida. Solo correr.
—Dos… uno… ¡Comiencen los Juegos del Hambre!
El caos estalla. Tributos corren, se matan unos a otros, la sangre tiñe la hierba. Katniss ve una mochila cerca y se lanza por ella. Un chico le apunta con un cuchillo, pero antes de que ataque, un tributo lo mata. Katniss aprovecha la distracción y huye hacia el bosque.