Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Y soy el primero en estar a favor de esa conjetura, partiendo de una observación común: que en las diversas asambleas en las que están esos oradores la naturaleza misma ha instruido a los oyentes a mantenerse de pie con sus bocas abiertas, y paralelas al horizonte, de modo que se establezca una intersección con una lÃnea perpendicular desde el cenit hasta el centro de la Tierra. En tal posición, si la audiencia está bien compactada, cada cual se lleva una parte a su casa, y se pierde poco o nada.