Cuento de un tonel
Cuento de un tonel De este riguroso razonamiento resulta manifiesto que para obtener la atención en público resulta imprescindible ocupar un lugar más elevado. Pero, aunque este punto se dé generalmente por supuesto, no hay siempre acuerdo acerca de la causa; y me parece que muy pocos filósofos han dado con la verdadera y natural solución de este fenómeno. La más penetrante explicación, y la mejor fundada de todas con las que finalmente me he encontrado, es esta: que siendo el aire un cuerpo pesado, y por lo tanto, de acuerdo con Epicuro, continuamente descendente, tiene que serlo aún más cuando está cargado y aplastado por las palabras, que son también cuerpos de mucho peso y gravedad, como es patente por las profundas impresiones que nos hacen y que dejan sobre nosotros; y que por lo tanto deben ser dichas desde una conveniente altura, pues de lo contrario ni serán atinadas ni caerán con la fuerza suficiente.
Corpoream quoque enim vocem constare fatendum est,
Et sonitum, quoniam possunt impellere sensus[4].